Viaje 2024 · Huế
Pagoda Dieu Vien, Hue 2024: la última parada del viaje por Vietnam
El 13 de marzo de 2024, el equipo de Manos Compasivas llegó a la pagoda Diệu Viên, en Huế, última parada de su viaje por Vietnam, y entregó sillas de ruedas, arroz y regalos a personas con discapacidad, estudiantes y vecinos ciegos.
El 13 de marzo de 2024, la Fundación Manos Compasivas (Hội Từ Thiện Bàn Tay Nhân Ái) llegó a la pagoda Diệu Viên, en Huế, la última parada de su viaje solidario de 2024 por Vietnam. El equipo había pasado la noche en Đà Nẵng y partió hacia Huế a la mañana siguiente. El narrador dice que el centro de Vietnam es hermoso pero también pobre, y que cada vez que el equipo viene aquí no puede contener las lágrimas.
Un patio lleno de sillas de ruedas
El narrador recuerda que al entrar al patio alguien preguntó por qué había tantas sillas de ruedas, y nadie supo responder. Vieron madres que cargaban a sus hijos con ojos suplicantes, e hijos adultos que cargaban a sus madres para recoger los regalos. Cuando un miembro del equipo extendió los brazos para tomar a un bebé, el niño dejó de llorar, y los ojos de la madre se iluminaron al ver la caja de leche que había traído el equipo.
Un monje del grupo dijo que las penurias aquí son mayores que en muchos otros lugares y que hay más personas con discapacidad, por lo que el equipo entrega más sillas de ruedas. Aunque cada año se entregan muchas, nunca alcanzan, así que el equipo da todas las que puede.
Arroz mensual y estudiantes
Sobre el arroz mensual, el monje dijo que el equipo trata de restablecer el nivel de 10 kg de años anteriores, pero como los fondos aún no alcanzan, por ahora mantiene la cantidad en 5 kg. Dijo que los 10 kg suelen compartirse entre toda una familia, no una sola persona, por lo que 5 kg seguramente no bastan, y eso lo inquieta. El equipo intentará restablecer los 10 kg lo antes posible.
Quienes no tienen patrocinador reciben regalos no planificados. También dijo que muchos estudiantes de aquí vienen de familias pobres y se esfuerzan por estudiar, pero el equipo no tiene fondos para patrocinar becas. Esta vez entregó regalos no planificados a los estudiantes, tanto como pudo.
Un breve mensaje
El monje pidió dejar solo un breve mensaje:
Ya sufrimos en lo material, así que no suframos también en el espíritu.
Un monje mayor del grupo
Aconsejó que quienes puedan ir a una pagoda lo hagan y aprendan de monjes y monjas, y que quienes no puedan escuchen charlas del Dharma en casa, las escuchen, las estudien y las practiquen, para que el cuerpo y la mente se calmen cada día más. Una vez en paz, dijo, sufrimos menos aunque la vida sea desafortunada o falten cosas materiales.
Otro monje recordó luego a las personas con discapacidad que tienen dificultades para desplazarse que escucharan recitaciones del nombre de Buda, para que el cuerpo y la mente estén en paz. Invitó a los monjes y seguidores laicos del grupo a recitar el nombre junto con los vecinos y a dedicar el mérito para que la entrega terminara bien.
El orden de la entrega
El equipo entregó primero a las personas en sillas de ruedas, luego a los estudiantes y personas con discapacidad, y por último a los vecinos ciegos. Cada miembro del equipo guio de la mano a una persona ciega. El narrador dice que algunos nacieron ciegos, otros perdieron la vista por una enfermedad que no pudieron pagar para tratar, y otros por accidentes, y que necesitan mucho de nuestra bondad. Al ver a los niños llorar de dolor, dice el narrador, nadie pudo resistir la emoción.
Lo que nos queda
La película termina con una canción sobre el campo lejano y la esperanza de que los miembros y colaboradores sigan aportando, reuniendo arroz para los hogares pobres, para que la fundación siga siendo un puente de dar y recibir. El narrador dice que estos actos de compartir muestran nuestro amor por todos.